Cara de felíz cumpleaños. Después de haber sufrido por los nervios todo el bendito día y contra todo temor de que algo saliera mal, finalmente canté. Y por suerte, salió todo muy bien. Tenía mucha pero mucha frustración con todo. He ahí la palabra que describe con exactitud cómo me sentí en éstos últimos meses: frustración, me sentía muy frustrada... Mucho llanto, mucho cuestionamiento por todas las desiciones tomadas, los pasos dados, los proyectos y las ganas que se quedaron en el camino... Necesitaba esto, una pequeña revancha, necesitaba ése aplauso, sentirme viva en el escenario y por sobre todas las cosas, necesitaba reirme y disfrutarlo como lo hice, como lo hacía cuando de chica, jugaba a ser cantante en la vereda de casa y me reía... y me reía con ganas, con el cuerpo, los ojos y la voz. Después de todo, ¿de eso se trata no?La tarde de ayer recordé una conversación que había tenído hace escasos días con una pequeña amiga a la que quiero muchísimo y me recordé más exactamente diciéndole más o menos lo siguiente "(...) nadie te obliga a hacer esto que hacés, vos lo elegís, de modo que no hay motivo para que te pongas esas presiones que te ponés, se supone que lo haces porque te gusta, porque te llena, es algo que debería hacerte bien, si te hace sufrir ¿qué sentido tiene hacerlo?". Y pensé para mis adentros ¡qué tonta soy! que no pude ver con claridad lo que yo misma había intentado transmitir con esa seguridad a esta niña....y me dije, basta de pavadas, tenés que sentirte bien, tenés que divertirte, eso es lo que importa, es por esto que lo hacés. Y así lo hice.
¿Cómo salió? No lo sé. Yo creo que bastante bien, a juzgar por la recepción del público. Si me pusiera en quisquillosa y detallista... y me pusiera a recordar ahora a la distancia, sin duda alguna encontraría millones de defectos a mi actuación, es más, con seguridad confirmaría la existencia de estos, si pudiera verme en una filmación en este momento... Lo sé muy bien, pero ¿sabés qué ? eso ya no me importa ahora, porque cuando me bajé del escenario me bajé conforme, porque cuando actué, lo hice con todo lo que tenía y me sentí bien haciéndolo. La última vez que canté no había sentido todas estas cosas. Sentía que había estado parada en un lugar, que había abierto la boca, que había sin duda cantado, pero que había dicho sin decir, que había estado pero en definitiva no... Sé que quizás es raro de entender, pero te aseguro que es una situación humanamente posible: estar y no estar al mismo tiempo. Pero ayer fue distinto. Ayer, en algún momento y sin darme cuenta, me sumergí en el universo de esas canciones y me olvidé de dónde estaba, qué hacía y hasta de quién era. Es muy loco, pero la sensación es fantástica: me había transformado en canción....
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